5 experimentos sobre el Cambio Climático para hacer en el aula (o en casa)
El cambio climático se explica con gráficos, pero se entiende con las manos. Estos cinco experimentos funcionan en un aula de Primaria o Secundaria, y también en una mesa de cocina o un balcón un sábado por la tarde. El material es accesible y el resultado se ve en minutos, no en semanas.
Coloca dos termómetros al sol: uno al aire libre y otro dentro de un tarro de cristal cerrado. En 15-20 minutos, el del tarro suele marcar varios grados más que el de fuera. El cristal deja pasar la luz pero atrapa el calor que rebota hacia adentro, igual que los gases de efecto invernadero atrapan calor en la atmósfera. Es la versión de mesa del problema.
Recorta cartulinas blanca, gris y negra del mismo tamaño y déjalas al sol media hora. Con una sonda de temperatura de superficie (como la DS18B20 del P-Bit, apoyada directamente sobre cada cartulina), se mide cuánto más caliente está la negra frente a la blanca. Esto explica por qué el deshielo polar acelera el calentamiento: al desaparecer el hielo blanco, queda expuesto el océano oscuro, que absorbe más calor en vez de reflejarlo.
Prepara agua con un indicador de pH casero (zumo de lombarda hervida) y sopla dentro con una pajita durante un minuto. El CO2 del aliento se disuelve en el agua y forma ácido carbónico, y el indicador cambia de color en tiempo real. Es la misma reacción química que está acidificando los océanos a escala planetaria, solo que aquí se ve en un vaso.
Sal al patio o a la calle y mide la temperatura de superficie del asfalto, el césped y la sombra de un árbol a la misma hora. Las diferencias de varios grados entre superficies, a pocos metros de distancia, son el punto de partida perfecto para hablar de urbanismo y planificación de ciudades más frescas. El artículo sobre islas de calor y microclimas escolares desarrolla este experimento como proyecto completo.
Con un sensor de temperatura y humedad (como el DHT11 del P-Bit) en una habitación cerrada con varias personas dentro, registra los valores cada 10 minutos durante una hora sin abrir ventanas. La humedad relativa suele subir de forma medible. Abre la ventana cinco minutos y repite la medición: se nota el cambio en los datos, no solo en la sensación de "aire viciado". Es una forma honesta de hablar de ventilación con datos reales, sin necesitar un sensor de CO2 que la mayoría de aulas no tiene.
Los cinco funcionan igual en un casal d'estiu, un club de ciencia extraescolar o en casa un fin de semana. El método científico no distingue entre pupitre y mesa de cocina: la variable importa más que el lugar donde se mide.
Si quieres profundizar en cómo funcionan los sensores que aparecen aquí, el artículo sobre los mejores sensores ambientales para proyectos escolares los explica uno por uno.
Escribimos este artículo con ayuda de IA para ir más rápido, y lo revisamos a mano antes de publicarlo: los datos técnicos y los enlaces están verificados por nuestro equipo. Lo contamos porque nos parece la forma honesta de hacerlo, no porque nos lo pida una ley.